29 de julio de 2010

Salud en Buenos Aires

El aumento de la mortalidad infantil en la Ciudad

En los últimos veinte años, la tasa de mortalidad infantil en la Ciudad de Buenos Aires se ha reducido a un ritmo sostenido, pero en el último año, con la gestión de Mauricio Macri, aumentó un punto. Este dato alarmante, junto a varios otros, evidencia, por un lado, la ineficacia y la ineficiencia del Gobierno porteño y, por otro, que los derechos más básicos como el de la salud, no forman parte de la agenda de la derecha.


Según la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, la tasa de mortalidad infantil en nuestra ciudad aumentó por primera vez en cinco años. Mientras que en 2008 había logrado reducirse al 7,3 por mil, en 2009 la tasa fue del 8,3 por mil. Es decir que en 2009 murieron 45 bebés más que en 2008.
Si repasamos la evolución más reciente del índice, observamos que esta misma tasa en el año 1990 era de 16 por mil, lo que significa que entre 1990 y 2008 la tasa de mortalidad infantil se redujo alrededor de un 48%. De modo que, aunque es cierto que en el período de crisis 2002-2003 sufrió algunas oscilaciones, la mortandad de los niños menores de un año ha venido reduciéndose a un ritmo sostenido durante casi veinte años. Esto es, hasta la llegada del PRO al Gobierno de la Ciudad.
Ante esta situación, los bloques de la oposición porteña pidieron la renuncia del ministro de Salud porteño, Jorge Lemus, ya que no solamente es el responsable político directo de todo lo que sucede en el ámbito de la salud porteña, sino que, además, se descubrió que cobra un sueldo de 16.000 pesos como asesor de una mutual, entre otros cargos e ingresos, lo cual es incompatible con su cargo y atenta contra las reglas más básicas de la ética pública. Los opositores presentaron un pedido conjunto en el que exigen su “inmediata renuncia al cargo frente a la grave crisis de salud pública por la política del gobierno de Mauricio Macri y la incompatibilidad de funciones”.
Lemus tiene en su haber varios fallos judiciales en su contra, que le valieron dos pedidos de juicio político y algunas causas penales por no cumplir con las órdenes judiciales. En un caso, en el que el juez Roberto Andrés Gallardo le ordenó que enviara una ambulancia a la villa 21-24, la orden nunca fue cumplida, por lo que Su Señoría le bloqueó el acceso a todas sus cuentas, con sus múltiples sueldos. La Cámara de Apelaciones revocó esta restricción, pero le impuso una multa de 500 pesos por día por no cumplir la orden. En los tribunales porteños tienen registradas, por lo menos, tres muertes por falta de atención médica, entre otros casos.
Entonces, ese “1 por mil”, ese punto de incremento de la tasa, se revela además como lo que es: un síntoma. La mortalidad infantil es uno de los indicadores más sensibles de las condiciones de salud de la población, pero dada su estrecha relación con las condiciones de vida, también es un indicador de otros aspectos sociales que reflejan la distribución y disponibilidad de los servicios de saneamiento, salud y educación de la población. El niño al nacer está expuesto a ciertos factores del medio que inciden en su salud y se reflejan en el nivel de esta tasa. Entre esos factores pueden mencionarse la situación habitacional, el ambiente sanitario, la alimentación de la madre y del niño, los programas de inmunización y control de las enfermedades, y el estado de salud del recién nacido, que también es resultado de la interacción con factores biológicos.
Estos factores explican las diferencias entre los índices de la zona norte y los de la zona sur de la ciudad: mientras la comuna con mayor tasa de mortalidad infantil de la ciudad es la correspondiente a Villa Lugano, Villa Soldati y Villa Riachuelo (comuna 8), donde se registra desde hace varios años una tasa de mortalidad infantil de 12,8 por mil, en los barrios del norte esta tasa alcanza 5,2 por mil, es decir, menos de la mitad.
Esta abrumadora diferencia es una tendencia histórica lamentable que, lejos de revertirse, se ha intensificado durante la última gestión del Gobierno de la Ciudad, a menos que se considere como un avance perverso en la equidad que en los barrios de Agronomía, Chacarita, Parque Chas, Paternal, Villa Crespo y Villa Ortúzar la cantidad de muertes también se haya incrementado.
Acostumbrado como nos tiene a evadir responsabilidades, el Gobierno de Macri ha intentado explicar este retroceso refiriéndose al hecho de que ha habido “nuevos asentamientos” en donde los chicos nacen con “malformaciones congénitas”, más expuestos que otros a los virus y a las enfermedades. Pero en este caso –como en otros– sus argumentos son endebles hasta el absurdo y la vergüenza ajena.
En este sentido, uno de los puntos más llamativos del informe oficial sobre la implementación del Plan Nacer en la ciudad es el de las ocho ambulancias entregadas por la Nación el 26 de noviembre pasado para estar al servicio de mujeres embarazadas y niños. Desde entonces, “aún no han sido utilizadas debido a que no ha concluido el proceso de inscripción patrimonial”. Es decir que como durante siete meses el ministro de Salud no mandó a nadie a patentar los vehículos, las ambulancias siguen arrumbadas en un galpón.
Más preocupante todavía es el tramo referido a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH), cuyos inscriptos deben cumplir ciertos requisitos para cobrar el beneficio. Uno de ellos es estar anotado también en el Plan Nacer. Si no lo están, no cobrarán la asignación. En la ciudad de Buenos Aires, advierte el informe, hay más de 45.000 beneficiarios de la AUH que restan anotar en el Plan Nacer. Si el Gobierno porteño no encara esa tarea antes del 31 de agosto, esas personas no podrán cobrar el beneficio.
Teniendo en cuenta estos datos, es evidente que el aumento de la tasa de mortalidad infantil no es producto ni de la fatalidad, ni de una coyuntura pasajera, ni siquiera de la pura negligencia. En realidad, esto devela por lo menos dos cosas: en primer lugar, que la derecha nueva, moderna, eficaz y eficiente en la gestión que se supone Macri debía encarnar, no cumple con ninguno de estos atributos. En segundo lugar, se demuestra que el Gobierno de Macri es solamente de derecha, es decir que son sus propias acciones o inacciones las que rebelan qué es lo que verdaderamente le importa al PRO. De este modo, la sobre-ejecución presupuestaria en algunos rubros y la sub-ejecución en otros, conforman un patrón claro y preciso, perfectamente coherente con la base ideológica del macrismo.
La oposición, luego de una interpelación al ministro, llevó estos temas al recinto, donde se cruzó con el bloque PRO, cuyos integrantes sostienen públicamente que Lemus no renunciará, aunque puertas adentro ponen en duda su continuidad. Luego de una sesión intensa y conflictiva a fines de junio, los bloques de Nuevo Encuentro, Proyecto Sur, Coalición Cívica, Diálogo por Buenos Aires, Encuentro Popular para la Victoria, PJ, UCR, Partido Socialista, MST-Nueva Izquierda e Igualdad Social firmaron un comunicado conjunto pidiendo la renuncia del Ministro.
Por su parte, la legisladora porteña por Nuevo Encuentro, Gabriela Cerruti, presentó un proyectos para que el Ejecutivo responda sobre las causas del aumento en el último año de la tasa de mortalidad infantil y sobre las políticas de seguimiento de la morbilidad materna y las medidas tomadas respecto de la distribución geográfica de ambos indicadores: "Resulta necesario conocer si el Poder Ejecutivo está implementando políticas conjuntas a partir de la conformación de un Gabinete Social con la participación de los Ministerios de Salud, Educación y Desarrollo Social, con el propósito de dar respuesta a esta problemática en forma integral”, dijo Cerruti.
Desde el Encuentro señalamos que es responsabilidad del Gobierno de la Ciudad cada niño que muere por causas evitables en este distrito. Por ello la legisladora afirma que "La mortalidad es un indicador de la ausencia del Estado”.
Se requiere una mejora del servicio público de salud porque es la población más empobrecida y vulnerable la que acude a él masivamente, aumentado el presupuesto del área, optimizando los recursos disponibles y resolviendo problemas urgentes y concretos, como la falta de anestesiólogos, un déficit que genera un peligro severo y constante, y ya ha provocado la muerte de dos bebés durante el parto. También es necesario implementar programas de desarrollo social integrales que incluyan la prevención de los embarazos no deseados, especialmente entre las adolescentes, programas de nutrición y control de la salud para las embarazadas, y otras medidas que tienen un alto impacto, pero que requieren grandes inversiones, como aquellas que garantizan el acceso al agua potable, el saneamiento del ambiente y el derecho a una vivienda sin hacinamiento. Para llevar adelante estas medidas no solamente hace falta el presupuesto adecuado, sino también la convicción política e ideológica de que es el Estado el que debe garantizar el derecho, entre otros, a la vida y a la salud de todos los habitantes. Por eso el Encuentro defiende la salud pública como uno de los pilares de una sociedad más justa, más igualitaria y más democrática, porque la vida y la salud no pueden ni deben ser bienes mercantiles sino derechos invulnerables.

3 comentarios:

  1. En este caso,tanta ineficiencia y desidia no queda claro si es un plan de gobierno premeditado y alevoso contra el sector mas vulnerable,cosa probable, torpeza PRO o ambas cosas.
    Lo del plan nacer que le generaria un ahorro muy importante al sistema sanitario de la CABA y un buen seguimiento de las madres y los pibes es inclasificable,genera problemas graves en el presente su nula ejecucion y a futuro con la AUH.

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  2. Yo no puedo creer que siempre se avance contra los más desprotegidos.

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  3. ¿Cómo? ¿No se trataba de "gestión" y nada más? Qué ideologías que definan dónde van a parar los recursos, ¿qué es eso? ¿Ideologías? No muchachos, gestión y más gestión, y se resuelven todos nuestros problemas...los nuestros, no los de los invisibles, los nuestros.

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